Ayer por la noche pusieron en la tele esta película de Jean Cocteau, del año 1945. Un cuento que a estas alturas no puedes evitar comparar con la versión animada de Disney (no hay canciones, ni teteras que hablan...) a la que supera habilmente. En blanco y negro, surrealista, llena de efectos especiales, de magia, de rincones góticos... En la que se nos pide que nos volvamos niños, que creamos en las hadas, y amemos a la bestia.
Este film es el segundo de la extensa obra de
Cocteau , que hacía de todo un poco (poeta, dramaturgo, pintor, novelista, diseñador, crítico y cineasta), y parece que bien. (pero que le daban de desayunar!! yo lo quiero!!).
Para acabar, una frase de su cosecha:
"yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué."