La semana pasada fue el día de la mujer trabajadora. La primera idea que se cuece en mi cerebro es acerca del choque con la realidad: parece que ya estamos igualmente considerados (hombres y mujeres), pero no es así. diferencias más allá del hecho de parir o no parir se sustentan en las creencias y se mantienen en las costumbres y las escalofriantes cifras que resuenan en nuestros oidos tras algun telediario: 30% menos de sueldo, tropecientas muertes por violencia de genéro en lo que va de año... (y eso en nuestro pais, que parecía ya civilizado...).
El año pasado tuve una asignatura muy interesante acerca de las ideas cientificas sobre las mujeres a lo largo de la historia, y es increible como, en un segundo, se me esfumaron mitos de inteligencia como aristoteles o darwin (cada cual decía peor burrada).
Pero no voy a redactar los apuntes ahora... antes de terminar el artículo, yo de lo que quería hablar era de la saga que me leí hace poco de JM Auel, "Los Hijos de la Tierra", en la que expone su utopía de feminismo, llamando neandertales a los machistas en su primer libro, e identificando la igualdad de roles y poder como síntoma de evolución. Ayla es la gran heroína de la saga, que se abre paso en los libros a traves de dificiles circunstancias y aventuras que la fortalecen y la convierten en un ser único (empezando porque es la única de su tribu que sobrevivió al terremoto en las primeras páginas de la historia...).
¿tendremos todavía que evolucionar hacia esa utopía de auel en la que gobiernan las tribus por igual hombres y mujeres, ambos puedan desempeñar las mismas funciones a pesar de o contando con las diferencias biológicas? ¿habrá que apelar a la plasticidad cerebral para no quedarnos en neandertales que, siendo muy buena gente, viven estancados en costumbres que no se plantean, se desarrollan en base al pasado con especial aversión al cambio?
Autor: Chanur
Fecha: 14/03/2006 16:13.
Autor: espirales
Fecha: 15/03/2006 21:59.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/