A ratos me siento absurda
dormida en un sueño ajeno,
y al andar sonámbula
mis zapatos invitan a las piedras del camino.
Tengo los pies dormidos....
dormidos sobre piedras afiladas,
anhelando un mullido césped.
Y eres tú el que me despierta,
sin casi darte cuenta...
no hay razones,
De repente vacío,
De repente miedo y soledad.
Y entonces me siento absurda,
como viviendo una vida ajena.
Caminando en zapatos llenos de piedras.
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